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jueves, 9 de mayo de 2013

Diseño de ventanas IV



Diseño de arquitectura
A continuación vamos a desarrollar un breve estudio complementario sobre la disposición y separación entre ventanas. Hasta la fecha, hemos realizado tres apuntes anteriores, correspondientes a:
En las entradas anteriores hemos estudiado cómo influye el área y posición de la ventana en la iluminación natural de una estancia. Como ya sabemos, la cantidad de iluminación que entra en una habitación es directamente proporcional a la superficie de la ventana. También sabemos que conforme más alto sea el dintel de la ventana, mayor profundidad alcanzará la luz.
Un estudio que faltaba por desarrollar es la separación entre ventanas. Para ello vamos a observar el modelo de una oficina donde se localizan diferentes ventanas verticales. La ventana va cambiando de tamaño, manteniendo la altura del dintel y variando la separación entre las jambas:

Como podemos ver, aquellas ventanas muy separadas dejan zonas en penumbra entre ellas, provocando una iluminación poco uniforme. Por otro lado, las ventanas más próximas permiten una uniformidad de la luz mucho mayor.
En consecuencia, podemos concluir que la separación óptima entre ventanas equivale a ½ de la altura del dintel. Si las ventanas se separan más de dicha distancia, las zonas en penumbra se producen. Si las ventanas se aproximan a menor distancia, la uniformidad se conserva.

Este trabajo ha sido desarrollado por el New Buildings Institute, el cual ha realizado un magnífico trabajo en colaboración con la Universidad de Idaho y la de Washington. Mi más sincera enhorabuena por este estudio.
Confío que con este último apunte tengamos un mejor conocimiento sobre el diseño de ventanas. Queda mucho por descubrir, como por ejemplo cómo cuantificar la luz provocada por una ventana, pero estas cuestiones las desarrollaremos en próximas entradas más extensas.
Saludos:

martes, 23 de abril de 2013

Diseño de ventanas III



Diseño de arquitectura
Propongo que profundicemos un poco más en, probablemente, el elemento arquitectónico más importante en la iluminación natural: la ventana. Hasta la fecha, hemos realizado dos apuntes anteriores, correspondientes a:
Vamos a desarrollar el estudio de la altura de la ventana y cómo ello influye en la iluminación natural. A continuación vemos el modelo de una oficina donde se localiza una ventana longitudinal. La ventana va cambiando de tamaño, desde el 10% de la superficie de fachada hasta el 75%:

Como podemos ver, las ventanas que ocupan entre un 10 y un 20% de la superficie de fachada (equivalente a un 4 y un 8% de la superficie de suelo) apenas proporcionan suficiente iluminación natural.
Una ventana que ocupe entre un 30% y un 40% de la superficie de fachada (equivalente a un 12 y un 16% de la superficie de suelo) logra unos niveles de iluminación aceptables, ya que aproximadamente la mitad de la oficina tiene 300 lux. Tamaños superiores de ventana permiten una iluminación mayor. Esto se observa en el mapa de falso color que mide la luminancia reflejada:

Obsérvese que conforme más alto es el dintel de la ventana, mayor profundidad alcanza la luz, como pudimos deducir en Diseño de ventanas I.
Este trabajo ha sido desarrollado por el New Buildings Institute, el cual ha realizado un magnífico trabajo en colaboración con la Universidad de Idaho y la de Washington. Mi más sincera enhorabuena por este estudio.
Con esto no acaba todo, seguiremos estudiando las ventanas más adelante.

miércoles, 17 de abril de 2013

Luis Barragán: Casa Estudio



Grandes Maestros
Luis Barragán (1902-1988) fue el arquitecto mexicano más importante de su tiempo y sin duda alguna, uno de los más influyentes del siglo XX.
Tras licenciarse como arquitecto, viajó a Francia y España, donde descubrió la arquitectura tradicional mediterránea que tanto influiría en su arquitectura. En consecuencia, la obra de Luis Barragán está impregnada de luz, color, funcionalidad y tradición, todas ellas cualidades fundamentales de su arquitectura.
En 1947 proyecta su residencia anexa a un taller, en Tacubaya, México D.F., la cual fue declarada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Actualmente, su Casa-Estudio se conserva tal y como la habitó su autor hasta 1988.

Pero vamos a lo más importante; ¿Porqué Barragán es considerado un maestro de la luz? Esta pregunta encuentra respuesta en su obra más emblemática: su casa estudio.
Barragán distribuye los espacios de su vivienda de forma ordenada, manteniendo una coherencia entre todas sus partes, pero diseñando cada estancia pensando en una iluminación diferente.

De este modo, cada habitación se define por la luz que se percibe: la biblioteca es luminosa, el comedor es íntimo y la luz es cálida en el salón.
 Ventanal de la biblioteca


Comedor

Salón


En consecuencia, la luz es un elemento que determina la función del espacio.

Además, Barragán cuida especialmente la relación entre luz y color, creando diferentes percepciones a partir de la luz reflejada en el color. Muestra de ello es el vestíbulo distribuidor, donde el autor coloca bajo una lucerna un espejo dorado que cumple dos funciones. Por un lado, la superficie especular permite que la luz reflejada en el espejo alcance el fondo del vestíbulo. Por otro lado el color dorado del espejo tiñe la luz reflejada con un color cálido, incluso cuando el cielo está nublado.


El control de la tonalidad de la luz, a partir de la reflexión de la luz en el color, es un recurso muy frecuente en la arquitectura de Barragán. Otro ejemplo lo observamos en el lucernario del mismo proyecto, donde sus paredes interiores están pintadas en color amarillo. De esta forma, la luz que penetra por la claraboya se tiñe, como en el ejemplo del espejo, de un color cálido.

En conclusión, no cabe duda que Luis Barragán era un gran maestro del uso de la luz en la arquitectura.

lunes, 25 de marzo de 2013

Diseño de ventanas II



Diseño de arquitectura
Antes de avanzar en la función de otros elementos arquitectónicos, vamos a profundizar en el comportamiento de la luz natural a través de ventanas.
5.- La cantidad de luz es proporcional a la superficie de ventana: Este es un razonamiento lógico; conforme la ventana tenga mayor superficie, mayor cantidad de luz entrará en la habitación [1]. De hecho, existe una relación directa proporcional entre superficie de ventana y nivel de iluminación.

6.- La profundidad de la luz depende de la posición de la ventana: Esta afirmación ya se observaba en el texto anterior; una ventana alta permite una iluminación más profunda, al tiempo que evita el deslumbramiento de los ocupantes [2]. En consecuencia, si queremos que la luz natural llegue al fondo de la habitación, necesitamos ventanas altas y de gran superficie.

7.- Las ventanas horizontales son mejores que las verticales: Ya lo decía Le Corbusier… Las ventanas alargadas permiten una iluminación más homogénea en la habitación, mientras que las ventanas verticales dejan zonas en penumbra y producen un contraste elevado.

Todas estas afirmaciones se pueden observar en numerosos estudios sobre iluminación. Actualmente destaca la investigación de Diepens et al. [3], que analiza la distribución luminosa de diferentes ventanas en una habitación.
Más adelante hablaremos sobre la interdistancia adecuada entre ventanas, para producir una iluminación homogénea.
Saludos y hasta la próxima.
[1] Navarro, J.: Sobre Iluminación Natural en Arquitectura. Universidad de Sevilla, 1983.
[2] CIBSE: Daylighting and Window Design. London: Chartered Institution of Building Services Engineers, 1999. Cap. 2.2.3.
[3] Diepens, J., Bakker, F., Zonneveldt, L.: Daylight design variations book. TNO-TUE Centre for Building Research (en desarrollo, última actualización Octubre 2000).